A día de hoy se hace un uso excesivo de los antidepresivos. Sin embargo, hay que tener cuidado con estos medicamentos. Hoy te contamos qué pasa con el abuso de antidepresivos.

 

El abuso de antidepresivos

Es cierto que la depresión es el resultado de un desajuste en la química cerebral, pero la medicación no es la única manera de tratarla y como todo en salud, siempre es mejor prevenir.

 

¿Qué son los antidepresivos?

Los antidepresivos son medicamentos que aunque fueron diseñados para tratar la depresión, hoy en día se recetan para otro tipo de trastornos como pueden ser trastornos de la alimentación, trastorno de la ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, TOC, ataques de pánico e incluso para las migrañas o dolores de cabeza. También se utilizan en la recuperación de adictos al alcohol o a la cocaína. 

Una de las causas de la depresión son las alteraciones de las funciones químicas del cerebro. Por eso los medicamentos antidepresivos funcionan combinando actividad sobre los neurotransmisores serotonina, noradrenalina o dopamina. Intentan regular esta transmisión de información entre neuronas incrementando la cantidad de neurotransmisores disponibles. Esto quiere decir que alteran el funcionamiento cerebral.

Como consecuencia, son sustancias psicotrópicas. Hay diferentes tipos, tres grupos según su mecanismo de acción. Los más comunes son los inhibidores de la recaptación de serotonina. IRSS. Por ejemplo, citalopram, paroxetina, fluoxetina (PROZAC) 

El antidepresivo más famoso es el Prozac, que se descubrió en 1974 aunque no fue aprobado hasta 1987. Su principio activo es la fluoxetina y es el medicamento que más se utiliza para tratar la depresión. 

Los antidepresivos tienen efectos secundarios como problemas sexuales, nerviosismo, cansancio, alteración del ritmo cardíaco y de la presión arterial,  pérdida de apetito y de peso, náuseas, insomnio y alteraciones del sueño, etc. 

 

 

Consecuencias de su uso a largo plazo

  • Alto riesgo de recaída en la depresión tras el abandono del tratamiento con los antidepresivos.
  • Hay un riesgo de provocar daños en las funciones cognitivas. Causan deterioro cognitivo.
  • Se asocia a un mayor número de muertes en personas mayores.
  • Asociado a con problemas de desarrollo.
  • Problemas de funcionamiento gastrointestinales. 
  • Mayor riesgo de hemorragias y accidentes cerebrovasculares. 
  • Cáncer de mama. 
  • Dependencia psicológica. 

Hay pacientes que describen una gran dificultad en dejar de consumir los antidepresivos y necesitan tratamiento para adicciones. Sin embargo, otros pacientes no desarrolla ningún tipo de dependencia.

El problema es que se abusa de ellos con depresión leve y en esta situación se debe recurrir a otras estrategias. Y con depresión grave muchas veces nos se recurre a terapia. La depresión es una enfermedad muy compleja que exige un tratamiento no exclusivamente farmacológico.

El tratamiento de antidepresivos tarda en hacer efecto, con lo cual hay que esperar semanas para empezar a ver resultados. Por eso se suelen recetar con el apoyo de benzodiacepinas, muy adictivas.

 

Consejos para evitar su uso

Se ha descubierto que el cuerpo, de una forma natural puede crear sustancias antidepresivas. Se puede evitar y combatir la depresión con:

  • Psicoterapia.  Acudir al psicólogo o al psiquíatra. Es muy importante porque nos va a dar las herramientas que necesitamos para segur con los siguientes pasos. Nos va a explicar cómo funciona la enfermedad y aprender a tratar con ella, y además va a trabajar sobre nuestra forma de pensar, de concebir el mundo, etc.
  • Se puede combatir la depresión con la alimentación y hay estudios que lo avalan. La alimentación es clave porque equilibra la química de nuestro organismo. Un control de la alimentación ayuda a combatir la depresión. Parece que pueden ayudar los alimentos ricos en triptófano, en ácido fólico, en magnesio y en Omega 3. Y huir de los carbohidratos y por supuesto de los alimentos con azúcares refinados. Cada vez está más demostrada la relación entre el azúcar y la depresión.
  • Regular nuestros horarios. 
  • Tener hábitos de vida saludables. Hacer actividades que nos gusten y que nos produzcan diversión y placer. 
  • Evitar el alcohol, que es un depresor. Todas las sustancias que puedan desarrollar dependencia y que actúan sobre los niveles de dopamina y serotonina, están interfiriendo con la causa de la depresión. Las drogas pueden agotar las reservas naturales de dopamina, y por tanto de motivación, capacidad de reacción, atención, el deseo de superación, etc.
  • Realizar deporte o practicar algún tipo de ejercicio físico.  El ejercicio activa las endorfinas y da placer.
  • Combatir el pensamiento negativo con pensamiento positivo. Para esto puede ser muy útil la terapia cognitivo conductual.
  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo y de nuestra mente.
  • Aprender a respirar. La mayoría de los adultos no respira de una forma correcta.
  • Realizar técnicas de relajación que nos permitan oxigenar, escucharnos e identificar las emociones que sentimos. Si aunamos disciplinas que trabajan la respiración, la relajación y ejercicio físico mucho mejor.
  • Aprender a manejar sentimientos de dolor, tristeza, ira…etc. Trabajar la inteligencia emocional.

Por tanto deberíamos aprender de nuestros hábitos y nuestra alimentación para no tener que recurrir a la farmacología, a los antidepresivos. 

 

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