Atención individualizada...
Además de la atención individual de la médico psiquiatra, el equipo de psicólogos trabajará de forma personalizada con cada paciente. Se encargarán de realizar una evaluación psicológica exhaustiva para detectar tanto las necesidades como las dificultades de cada persona. A partir de los resultados de esta evaluación, se diseña un plan de intervención individualizado, en el que, a partir de la aplicación de diferentes tipos de metodologías, se trabaja a nivel conductual, emocional y cognitivo. Este procedimiento también incluye la atención a posibles trastornos o dificultades psicológicas que puedan aparecer junto a la adicción. Además, se enseñarán estrategias de prevención de recaídas y manejo del estrés.
Por otro lado, de forma individual también interviene la trabajadora social, siendo clave en el acompañamiento del paciente hacia una adecuada integración social y laboral. Esto incluye la gestión de recursos, favorecer la reinserción en el entorno y reforzar redes de apoyo. A su vez, se encarga de orientar al paciente en cuestiones laborales y académicas, con el objetivo de fomentar su autonomía y estabilidad en la vida personal.
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...con seguimiento y orientación continua
Además, a cada paciente se le asignará un especialista en adicciones de referencia, seleccionado entre los miembros del equipo según el perfil que más se adapte a sus necesidades. Este profesional será el encargado de acompañarlo durante el proceso terapeútico. La relación entre paciente y especialista será estrecha y tratará todos los aspectos relativos a su adicción. Estos profesionales son, a su vez, adictos que han superado este proceso de rehabilitación, lo que les permite comprender en profundidad la experiencia de la adicción. A esto se suma la formación especializada en el tratamiento de adicciones, lo que les capacita plenamente para acompañar y guiar su camino hacia la recuperación.
Pasos en el tratamiento
1: Desintoxicación
Se lleva a cabo bajo una estrecha supervisión y en relación constante con el equipo médico. En esta fase y de forma temporal, el paciente puede recibir medicación de apoyo para evitar que aparezca el síndrome de abstinencia.
2: Deshabituación
Implica romper el aspecto comportamental del consumo y cambiar las circunstancias ambientales y personales que contribuyen al mismo. El cambio conductual consiste en la erradicación de hábitos nocivos relacionados con el consumo de sustancias y sustitución por otros, ajenos a situaciones que conlleven riesgo, en evitación de estímulos condicionados.
3: Rehabilitación
Para alcanzar los objetivos terapéuticos es imprescindible la implicación del entorno familiar, se sustenta en los grupos de apoyo individuales y/o grupales y grupos de discusión terapéutica. Persigue el desarrollo de habilidades y estrategias que permitan al paciente recuperar capacidades personales desestructuradas como consecuencia del consumo.
4: Reinserción
El proceso termina con la capacitación del paciente, de modo que pueda aprovechar las mismas oportunidades que cualquier persona de su grupo de pertenencia. El paciente se incorpora plenamente a su entorno familiar, laboral y social.