España lidera el consumo mundial de benzodiacepinas, con unas cifras cercanas a 110 dosis diarias por cada 1 000 habitantes según datos del Ministerio de Sanidad.
Las benzodiacepinas no solo son muy utilizadas, sino también potentes. Aunque sus efectos suelen durar unas pocas horas, pueden permanecer en el cuerpo durante días, dependiendo del tipo de fármaco y de factores como la edad o el estado de salud de la persona. Comprender cuánto tiempo tardan en eliminarse del organismo es clave para un uso seguro, evitar acumulaciones innecesarias y reducir riesgos asociados como somnolencia prolongada, caídas o dependencia.
¿Qué son las benzodiacepinas y para qué se utilizan?
Benzodiacepinas comunes y sus indicaciones habituales: diazepam, alprazolam, lorazepam
Las benzodiacepinas son medicamentos utilizados principalmente para el tratamiento de trastornos de ansiedad, insomnio, espasmos musculares y, en algunos casos, convulsiones. Sus principales efectos son sedantes, ansiolíticos y relajantes musculares. Las benzodiacepinas más utilizadas son el diazepam, alprazolam y lorazepam.
- El Diazepam (nombre comercial: Valium), se prescribe para tratar la ansiedad, los espasmos musculares, el síndrome de abstinencia alcohólica y algunas formas de epilepsia.
- Alprazolam (nombre comercial: Trankimazin), que se utiliza principalmente en el tratamiento de trastornos de ansiedad generalizada, ataques de pánico y fobia social. Tiene un inicio de acción rápido y una vida media relativamente corta, lo que lo hace eficaz para episodios agudos, pero también con mayor riesgo de dependencia si se usa a largo plazo.
- Lorazepam (nombre comercial: Orfidal), es eficaz para el tratamiento de la ansiedad, el insomnio y como premedicación en procedimientos quirúrgicos. Su perfil farmacocinético le permite ser útil tanto para tratamientos agudos como para uso hospitalario.
¿Cuánto tiempo tarda el cuerpo en eliminar las benzodiacepinas?
El tiempo que el cuerpo necesita para eliminar una benzodiacepina depende principalmente de su vida media, es decir, el tiempo que tarda en reducirse a la mitad la concentración del medicamento en el organismo. Sin embargo, no es el único factor: también influyen la edad, el metabolismo, el tipo de fármaco, la duración del tratamiento, la acumulación en tejidos grasos y el estado general de salud de la persona.
No todas las benzodiacepinas permanecen el mismo tiempo en el cuerpo. Algunas desaparecen en pocas horas, mientras que otras pueden seguir activas durante varios días.
Factores que influyen en la eliminación del fármaco
La eliminación de una benzodiacepina varía de una persona a otra, y depende de varios elementos:
- Tipo de benzodiacepina: Algunas se eliminan rápido del cuerpo (en pocas horas), mientras que otras pueden quedarse varios días antes de desaparecer por completo.
- Duración del tratamiento: El uso prolongado puede provocar acumulación del fármaco en el tejido graso y alargar su eliminación.
- Edad y función hepática: En personas mayores o con alteraciones hepáticas, la eliminación es más lenta.
- Tolerancia y dependencia: El uso continuado puede generar tolerancia (necesidad de más dosis para el mismo efecto) y dependencia física y psicológica.
- Liposolubilidad: Las benzodiacepinas más solubles en grasa (como el diazepam) se almacenan en el tejido adiposo y se liberan lentamente, prolongando su presencia en el cuerpo.
- Uso simultáneo de otras sustancias: El alcohol u otros depresores del sistema nervioso central pueden ralentizar su eliminación y aumentar el riesgo de efectos adversos.
Tiempo de vida media según el tipo de benzodiacepina
La vida media de las benzodiacepinas indica cuánto tiempo permanece un fármaco activo en el cuerpo. En el caso de las benzodiacepinas, varía ampliamente según el tipo: Algunas se eliminan en pocas horas y otras pueden tardar días. Esto influye en cuánto tiempo permanece el medicamento en el cuerpo, aunque no siempre coincide con el tiempo durante el que hace efecto
Diferencias entre acción corta, intermedia y prolongada
La duración de acción se refiere al tiempo durante el cual el fármaco produce efectos perceptibles. Según este criterio, las benzodiacepinas se dividen en:
- De acción corta o ultracorta (menos de 6 horas): se usan en intervenciones médicas o para insomnio puntual. Su inicio es rápido y el efecto desaparece pronto, pero el riesgo de abstinencia es más alto.
- Ejemplo: Midazolam.
- De acción intermedia (6 a 24 horas): indicadas para tratar ansiedad generalizada o insomnio. Suelen recetarse en tratamientos de corta duración
- Ejemplos: Alprazolam, Lorazepam, Lormetazepam.
- De acción prolongada (más de 24 horas): permanecen más tiempo en el cuerpo, lo que permite espaciar las tomas, pero también aumenta el riesgo de acumulación y efectos residuales.
- Ejemplo: Diazepam.
Las benzodiacepinas se absorben completamente por vía oral y alcanzan su efecto máximo entre 30 minutos y 2 horas. Las más liposolubles, como el diazepam, actúan más rápido y penetran antes en el sistema nervioso central, lo que aumenta su potencial de abuso. Un inicio de acción rápido suele fortalecer los componentes psicológicos de la dependencia.
Aunque el efecto clínico suele durar pocas horas, las benzodiacepinas con vida media larga pueden acumularse en el tejido graso y permanecer en el cuerpo varios días o semanas tras un uso prolongado. Por ejemplo, el diazepam tiene una vida media superior a 48 horas y puede detectarse en orina hasta 4–6 semanas después de la última dosis. Esta acumulación explica la presencia de efectos residuales como somnolencia o riesgo de caídas en tratamientos continuados.
Riesgos del uso prolongado de benzodiacepinas
El uso prolongado de benzodiacepinas conlleva riesgos importantes que pueden afectar la salud física y mental de quienes las consumen. Aunque estos medicamentos son útiles para tratar diversos problemas, su uso extendido puede generar efectos adversos y aumentar la posibilidad de dependencia.
Además, es importante saber cómo dejar las benzodiacepinas. Suspender estos fármacos de forma abrupta conlleva riesgos graves, incluyendo, en algunos casos, la posibilidad de convulsiones o incluso la muerte. Por eso, es fundamental hacer una retirada gradual y bajo supervisión médica. El proceso de abstinencia puede ser largo y difícil, ya que la duración del síndrome de abstinencia por benzodiacepinas varía mucho entre personas, dependiendo del tipo de benzodiacepina, el tiempo de uso y las características individuales de cada paciente.
Efectos secundarios y dependencia
Entre los efectos secundarios más comunes del uso prolongado se encuentran la somnolencia excesiva, problemas de memoria, dificultad para concentrarse y alteraciones del estado de ánimo, como irritabilidad o depresión. Además, con el tiempo el cuerpo puede desarrollar tolerancia, lo que significa que se necesitan dosis mayores para obtener el mismo efecto. Esto aumenta el riesgo de dependencia física y psicológica, haciendo que al intentar dejar el medicamento, la persona experimente síntomas de abstinencia que dificultan el proceso sin apoyo profesional. Las experiencias al dejar las benzodiacepinas a menudo son más duras de lo que muchos creen.
Impacto en mujeres mayores y población urbana
Las mujeres mayores son especialmente vulnerables a los efectos negativos de las benzodiacepinas, ya que tienen un mayor riesgo de caídas, fracturas óseas y deterioro cognitivo. En la población urbana, donde el estrés y la ansiedad suelen ser más comunes, el uso frecuente y prolongado de estos medicamentos puede contribuir a un aumento en trastornos de salud mental y dificultar el control del consumo, debido en parte a la facilidad para obtenerlos y a la prescripción frecuente.
¿Cómo eliminar las benzodiacepinas o el diazepam del cuerpo?
Proceso gradual y supervisión médica y las consecuencias de la retirada abrupta
Es importante destacar nuevamente que se trata de un proceso lento, debido a la larga vida media de las benzodiacepinas. Además, es crucial no intentar eliminar el medicamento de forma abrupta, ya que esto puede provocar graves síntomas de abstinencia. La respuesta adecuada es reducir el uso de manera gradual y siempre bajo supervisión médica, dado que una retirada repentina puede llevar a convulsiones o incluso la muerte. Consultar a un especialista también ayuda a manejar mejor la duración del síndrome abstinencia de benzodiacepinas.
Las experiencias al dejar las benzodiacepinas suelen mejorar con apoyo médico y psicológico.
Tratamiento para la dependencia a las benzodiacepinas
Las benzodiacepinas son medicamentos que solo han demostrado ser efectivos a corto plazo, pero su uso prolongado puede generar problemas importantes. Además de su potencial adictivo, estos fármacos afectan la seguridad del paciente porque modifican los pensamientos, emociones, motivaciones, actitudes y creencias de quien los consume, lo que puede alterar su bienestar general.
Por otro lado, la forma en que se prescriben las benzodiacepinas ha llevado a muchas personas a desarrollar adicción. Quienes se vuelven dependientes suelen tener dificultades para diferenciar entre síntomas como ansiedad, angustia, deseo de consumir (craving), fobias o somatizaciones, lo que complica su diagnóstico y tratamiento.
Por tanto, el primer paso, para ayudarles consiste en pedir ayuda especializada, que podrá identificar cada uno de los síntomas de la adicción, y hacer un diagnóstico preciso, para poder intervenir eficazmente con un tratamiento de desintoxicación de benzodiacepinas.
Si después de leer este artículo quieres saber más sobre las benzodiacepinas y sus efectos, no dudes en contactar con Tibbon, centro de desintoxicación en Granada, te aclararemos cualquier aspecto relacionado con este tema.
Referencias
EMCDDA (2018) ‘The misuse of benzodiazepines among high-risk opioid users in Europe (Perspectives on drugs)’. LISBON. https://www.emcdda.europa.eu/publications/pods/benzodiazepines_en
Teruel Muñoz, C. (2023). Medicamentos con capacidad adictiva: ansiolíticos e hipnosedantes. Datos y hechos sobre benzodiacepinas y otros ansiolíticos e hipnosedantes. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.
Acerca del autor/a
Beatriz Cano Sánchez Psicóloga e integradora social Beatriz es Graduada en Psicología por la Universidad de Granada, además, complementando su formación, Beatriz también ha cursado estudios de Integración Social. Esta formación le ha dotado de las habilidades necesarias para promover la inclusión y promover el bienestar de personas en situaciones de vulnerabilidad. Actualmente, Beatriz se prepara para iniciar el Máster en Psicología General Sanitaria. Asimismo, Beatriz ha realizado diversos cursos complementarios que enriquecen su práctica profesional, entre estos destacan los enfocados al tratamiento y prevención del suicidio y el Trastorno Límite de la Personalidad.

