Hay situaciones en la vida que nos pueden precipitar al consumo de alcohol o sustancias. No todo el mundo cae en el consumo después de una ruptura, pero sí se crean las condiciones idóneas de vulnerabilidad para su abuso. A continuación te contamos el desencadenante de la ruptura sentimental como inicio a las drogas.

 

La ruptura sentimental como inicio a las drogas

Cuando se rompe una relación, se suele adoptar una serie de conductas que podríamos calificar de adictivas.  A esto hay que sumarle que las condiciones de la ruptura desencadenan factores de riesgo del inicio al consumo. Se da la coyuntura perfecta para quien tenga la predisposición a drogarse.   

El amor duele. Estás pasándolo mal y tu cuerpo tendrá síntomas de ese sufrimiento:

  • Nervios
  • Estrés
  • Dolor de estómago u otros
  • Trastornos de ansiedad 
  • Insomnio

Entonces quieres paliar el dolor con medicamentos, tranquilizantes o pastillas para dormir mejor. Recuerda que las medicinas son sustancias psicoactivas.

Pero además de estos síntomas físicos de un corazón roto, es posible que en ocasiones se recurra a ciertas conductas destructivas, como pueden ser:

  1. Salir más de la cuenta.
  2. Buscar consuelo en la noche, en la fiesta
  3. Abusar del alcohol. Este tóxico es un depresor del sistema nervioso, con lo que en lugar de animarte, te pondrá peor.

Además se puede recurrir a otras sustancias para conseguir esa animación ficticia que se supone debe darnos el alcohol y la fiesta. Eres más vulnerables a probar cosas perjudiciales por necesidad de evadirte, de no pensar. Pero cuanto peor estés anímicamente, peor efecto van a tener las sustancias en tu cerebro. A esto hay que añadirle la ironía de que se hace para evadirse, pero el afectado, en estado de embriaguez o colocado, no puede dejar de hablar del tema.

 

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A continuación, te damos algunos consejos si recientemente has sufrido alguna ruptura sentimental y te atrae la idea de consumir drogas para sentirte mejor:

 

1. No debes aislarte

La conducta contraria a la de socializar más, el aislamiento, también es peligroso. El sentirse una víctima, el sufrir en silencio, no ayuda en nada. Beber a solas, drogarse a solas, es un elemento de riesgo del abuso. Es recomendable compartir el sufrimiento que estás pasando con alguien que pueda ayudar.

 

2. Supera esa conducta obsesiva

La ruptura desencadena una conducta obsesiva. Este comportamiento además es propio de la adición a las drogas.  El cerebro echa de menos lo que tenía y se comporta adictivamente, como si la fase de la pareja fuera la del principio. Esa época en la que necesitabas a la persona y querías estar todo el tiempo con ella. Buscarás obsesivamente la fuente del placer y felicidad que tenías. Necesitas esa recompensa. Si se la das en forma de drogas, se está sustituyendo y el cerebro pedirá más.  

Si le la das la recompensa en forma de otras personas, estás diciéndole a tu cabeza que dependes de los demás, dependes de que te quieran. Pero estar bien no depende de los demás sino de uno mismo. La dependencia es el proceso natural de vínculo con las drogas. De hecho, las personas que abusan de ellas, se vuelven no sólo dependientes de la sustancia, sino de otras personas, sobre todo de la pareja.

 

3. Comienza tu proceso de recuperación

Meter la pata. Esa obsesión por la otra persona pueda hacer que cometas torpezas o tonterías. No lo son, son comportamientos para tomarse en serio. Meterse en sus redes sociales para ver qué hace, buscar fotos, intentar ver a la ya ex pareja como sea, tener relaciones sexuales por despecho, u otras que compartan el mismo modo de actuar. La búsqueda de lo que te han quitado. La dependencia. Pero el resultado de todas esas acciones es que te sentirás peor, por impotencia, frustración, por haber hecho el ridículo, por sentirte atrapado en pensamientos obsesivos.

 

4. Cuida tu autoestima

La ruptura potenciará sentimientos negativos y  aparecerán pensamientos irracionales sobre ti.  Hay que tener en cuenta que el hecho de que te dejen, afecta a la autoestima. Si la autoestima está dañada, sumamos un factor más de riesgo para consumir sustancias. Es mejor centrarse en lo bueno que tenemos.

Hay todo un proceso de regulación emocional.  La adicción es una enfermedad emocional. Si no lo procesamos bien, podemos terminar tomando alcohol o estupefacientes como ayuda.

 

Conclusión

Una ruptura nos nubla la capacidad de raciocinio. Si una pareja se rompe es porque algo no funcionaba. Si además no había un buen vínculo o era tóxica, no debemos enmascararlo. Idealizar, agarrarse a algo que no funcionaba y te hacía daño es la descripción de un idilio con la droga.

Es muy estresante romper con un amor  y sentir ese vacío que deja. Es el mismo vacío o sentimiento que pasa cuando uno deja de drogarse, que pierde al amor de su vida. Hay que pasar un duelo y otras fases para superarlo, que con ayuda profesional, será mucho más sencillo.  La respuesta nunca está en las drogas. En este momento, más que nunca, eres vulnerable a la adición.

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