Estar enamorada de una persona adicta a las drogas puede significar perder el control sobre una misma. La negación de la realidad y el consumo de sustancias por parte de tu ser querido no solo lo afectan a él o a ella, sino que también te involucran y repercuten directamente en ti.

Quien mantiene una relación con una persona adicta suele ser la gran olvidada, aunque también es una víctima de la adicción.

Enamorada de un drogadicto, ¿Cuándo salvar la relación o dejarla?

El apoyo emocional de la pareja, amigos y familiares puede ser un factor protector clave en el proceso de recuperación de personas con con adicciones, pero solo si va acompañado de límites firmes, cuidado personal y acceso a tratamiento. La evidencia científica muestra que cuando la pareja establece límites claros y evita conductas que refuercen la adicción (conocidas como enabling), la recuperación es más probable. Sin embargo, si no hay motivación de cambio por parte del adicto o la relación se vuelve tóxica y desgastante, continuar puede reforzar el problema y perjudicar gravemente la salud mental y emocional de ambos. Por ello, decidir entre quedarse o marcharse debe basarse en el compromiso real con el cambio, la seguridad emocional y el equilibrio individual.

El impacto de la adicción en la pareja: el gran olvido

Las personas con adicciones tienden a tener comportamientos tóxicos y dañinos en sus relaciones personales, generando conflictos incluso por pequeños desacuerdos. A menudo, manipulan a sus parejas, aprovechándose de sus miedos y ejerciendo presión para conseguir lo que quieren. Su escasa estabilidad emocional los lleva a exagerar situaciones, lo que se traslada a la pareja. Esta inestabilidad emocional se generaliza en las parejas. Además, la adicción deteriora la relación en sí misma: Surgen problemas de comunicación, pérdida de confianza y tensión continua. La intimidad también se ve afectada, disminuyendo la conexión y satisfacción mutua, por ejemplo, se ve afectado el deseo y la calidad de las relaciones sexuales.

Quizás, el testimonio de Vanessa sea el reflejo de lo que supone estar enamorada de un drogadicto: “El primer porro nos lo ofreció juntos un amigo y lo probamos los dos, pero él siguió consumiendo, al principio me pareció que no alteraba para nada nuestra vida, a pesar de que el uso de la sustancia pasó a ser diario, luego a los pocos meses empezó el consumo de cocaína. Nuestra vida se convirtió en un infierno rápidamente, en el ámbito de pareja teníamos muchísimos problemas por su adicción y la relación llegó a un punto imposible lleno de ira e infelicidad”.

Estas dificultades incrementan el riesgo de rupturas y divorcios, reflejando el impacto profundo del consumo de cocaína u otras sustancias sobre la estabilidad y funcionalidad de la pareja.

enamorada de un drogadicto

El amor romántico nos ha enseñado a ser protectores de nuestros seres amados. Sin embargo, esa visión también puede hacernos responsables del malestar de nuestras parejas, lo que frecuentemente genera sentimientos de culpa y sobrecarga emocional excesiva que recae sobre nosotros mismos. Esto puede afectar a nuestro bienestar personal. Muchas veces la pareja enamorada de un drogadicto tiende a culpabilizarse, con sentimientos como: “Por mi culpa no es feliz”, “no le/la puedo hacer feliz”, “no sé cómo hacer para que no sufra», «soy un novio/novia pésimo/a”.

La convivencia con personas con adicciones puede generar otra serie de consecuencias en la salud mental de la pareja, provocando altos niveles de estrés, ansiedad y depresión. También genera aislamiento social, desgaste emocional e impacto en la autonomía de la persona. La exposición continua a conflictos y conductas impredecibles puede aumentar el riesgo de trastornos y problemas de autoestima, afectando negativamente la calidad de vida.

En una relación con un adicto, la droga se convierte en el centro

La adicción transforma a las personas: cambia su personalidad, sus prioridades se alteran, y a menudo dejan de lado a su familia y su trabajo con tal de consumir.

En vuestra relación, la droga acaba siendo la protagonista en vuestra relación. El dolor de ver cómo tu pareja se desmorona y cómo todo lo que habéis construido juntos se deteriora genera una gran frustración.

Aceptar esta nueva realidad es el primer paso para poder participar en la rehabilitación de tu pareja.

¿Un drogadicto puede amar de verdad?

Es común preguntarse si un adicto puede amar o establecer una relación de forma sana. Hay que tener en cuenta que las drogas alteran la química del cerebro, afectando a las emociones y al comportamiento, además de priorizar el consumo de drogas. Pero esto no significa que la persona no ame, sino que la adicción interfiere en lo que sienten y como lo expresanNo es cierto que los adictos no quieren a nadie, simplemente han perdido el control.

Incluso hay ocasiones en las que es el propio adicto quien decide alejarse, ¿por qué un adicto deja a su pareja?, la respuesta está directamente relacionada con la naturaleza de la adicción. Al tener esta enfermedad, su cerebro prioriza el consumo por encima de cualquier otra cosa, por lo que si tú, siendo esposa/o de un adicto/a e intentas alejarse del consumo, es probable que se alejen de ti, para proteger su adicción.

Asimismo, este comportamiento de un drogadicto con su pareja es una forma de evitar enfrentarse a las consecuencias de sus actos y de la enfermedad. En muchas ocasiones el adicto experimenta sentimiento de culpa y miedo por no saber cómo manejar los conflictos que surgen. Esto hace que se refuerce su tendencia a huir de la relación.

¿Puede un adicto cambiar por amor?

El egocentrismo del drogadicto predomina en vuestra relación, su manera de relacionarse ya no es sana. La forma de comportamiento de un drogadicto con su pareja se debe a su baja autoestima y su creencia de que le abandonarán o le fallarán. Entonces, empiezan a aparecer los celos sobre relaciones personales presentes o incluso pasadas.

Además, los propios síntomas de la adicción se manifiestan como comportamientos problemáticos que afectan a la relación. Por ejemplo, los síntomas y el comportamiento de un adicto a la cocaína incluye paranoia, cambios de humor, irritabilidad, lo que puede generar conflictos frecuentes a nivel de pareja. Un adicto sin tratamiento no puede huir de estos síntomas influyentes en el comportamiento de un adicto hacia su pareja. 

Cuando nos planteamos la pregunta, ¿un drogadicto puede cambiar por amor?, es importante reconocer que aunque el amor puede ser un factor motivador, la adicción es una enfermedad compleja que va más allá de los sentimientos. El cambio sólo será posible si la persona adicta reconoce su problema y está dispuesta a buscar ayuda profesional. Sin un tratamiento adecuado, el amor por sí solo no puede resolver la adicción. 

Para conseguir un cambio, el adicto debe cambiar la manera de relacionarse.

Codependencia: cuando tu vida gira en torno al adicto

La codependencia es un estado que se desarrolla en la pareja, familia y amigos de un adicto, en el cual el control hacia el adicto se vuelve obsesivo.

La persona enamorada de un drogadicto se siente responsable y se olvida de su propio bienestar, pasando a vivir por y para el cuidado del adicto.

La pareja sufre adicción al adicto. Las consecuencia de tener relaciones personales con un drogadicto o los comportamientos típicos de la pareja de un adicto/a son: Tratar de controlar el consumo, responsabilizarse del comportamiento irresponsable del adicto, tendencia a ocultar sus propios sentimientos por miedo a que estos den motivos al adicto a consumir y por último, carga emocional provoca por la pérdida de identidad propia.

En terapia se enseña cómo debe actuar la pareja de un adicto sin caer en la codependencia. Un paso esencial para sanar la codependencia es aprender a poner límites. A veces, eso implica tomar la difícil decisión de alejarse de una persona adicta. La codependencia puede hacer que esta elección parezca imposible, pero si la relación causa daño emocional, físico o mental, es necesario priorizar tu bienestar. Alejarse no significa dejar de amar, sino entender que, en algunos casos, la mejor manera de ayudar es tomando distancia.

Cuando el núcleo familiar está dañado, la codependencia puede superarse con terapias familiares en los tratamientos de adicciones.

¿Qué comportamientos indican que estás siendo codependiente?

La codependencia ocurre cuando se priorizan las necesidades del adicto por encima del propio bienestar, dificultando poner límites y generando culpa o miedo al distanciamiento. Estos comportamientos suelen sostener la adicción y deteriorar la salud emocional de la pareja.

Apoyar no es asumir su responsabilidad, sino establecer límites, cuidar de ti y fomentar su autonomía en el proceso de recuperación

¿Cuándo es necesario alejarse de un adicto?

Alejarse es necesario cuando la adicción persiste sin cambios a pesar de los intentos de ayuda, o cuando la relación se vuelve abusiva o tóxica. También es fundamental distanciarse si la convivencia genera daño a la salud mental o física, o si no se respetan los límites establecidos. En estos casos, la distancia actúa como una forma de autocuidado y puede motivar al adicto a buscar tratamiento.

¿Qué hacer si soy pareja de un adicto?

Cómo debe actuar la pareja de un adicto es una pregunta que muchos se hacen. Si eres pareja de una persona con adicción, lo primero es reconocer que no puedes controlar ni curar su conducta, pero sí puedes cuidar de ti y establecer límites saludables. Es fundamental informarse sobre la naturaleza de la adicción, evitar conductas que la faciliten (como justificar, cubrir o minimizar el problema) y promover que la persona busque ayuda profesional. También es importante que tú mismo busques apoyo emocional y psicológico, ya sea mediante terapia individual o grupos de apoyo, para proteger tu salud. Establecer límites claros y tomar decisiones desde la responsabilidad, no desde la culpa, es clave para romper dinámicas destructivas y preservar tu bienestar. Acompañar es válido, pero nunca debe implicar anular ni poner tu seguridad en riesgo.

En conclusión, para responder a la pregunta “Cómo debe actuar la pareja de un adicto”, la respuesta es: con firmeza, límites y empatía.

No se puede controlar la adicción sin ayuda profesional.

La adicción es una enfermedad, lo que quiere decir que, se necesita ayuda profesional para superarla. El cerebro de un adicto cambia debido a esta enfermedad, entrando en un círculo vicioso de mentiras, chantaje y abuso.

Para poder superar la adicción y reconstruir tu vida en pareja, es importante que el adicto reconozca que tiene un problema con las drogas y muestre su intención de cambiar o dejarlas. En muchas ocasiones el adicto es el último en reconocer su adicción.

El primer paso para poder ayudarle, es comprender que no te puedes responsabilizar e intentar controlar la vida de tu pareja.

Entonces, si soy esposa de un drogadicto, ¿qué debo hacer?. Es vital que busques apoyo emocional y psicológico tanto para ti como para tu pareja, buscar ayuda no es un acto de debilidad. La ayuda profesional os guiarán a ambos a salir de este infierno que es la adicción.

¿Qué ayuda proporciona Tibbon al adicto y sus familiares?

Cómo debe actuar la pareja de un adicto no es algo intuitivo, requiere orientación. El centro Tibbon cuenta con una metodología de tratamiento de adicciones centrada tanto en el paciente como en sus parejas, amigos y familiares.

La implicación familiar es imprescindible para lograr la recuperación, por ello ofrecemos ayuda a las parejas enamoradas de un drogadicto y familiares de este, aportando herramientas que le ayuden a entender y participar en el proceso de recuperación del paciente.

“Cuando crees que todas las puertas hasta ahora se te han cerrado y decides llamar a la última, te encuentras más de lo que estabas buscando”. Terapias para familiares y parejas de Tibbon.

Puedes ponerte en contacto con nosotros en:

Bibliografía

Hostetler, C. M., & Ryabinin, A. E. (2012). Love and addiction: the devil is in the differences: a commentary on «the behavioral, anatomical and pharmacological parallels between social attachment, love and addiction». Psychopharmacology, 224(1), 27–32. https://doi.org/10.1007/s00213-012-2858-y

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Acerca del autor/a

Beatriz Cano Sánchez Psicóloga e integradora social Beatriz es Graduada en Psicología por la Universidad de Granada, además, complementando su formación, Beatriz también ha cursado estudios de Integración Social. Esta formación le ha dotado de las habilidades necesarias para promover la inclusión y promover el bienestar de personas en situaciones de vulnerabilidad. Actualmente, Beatriz se prepara para iniciar el Máster en Psicología General Sanitaria. Asimismo, Beatriz ha realizado diversos cursos complementarios que enriquecen su práctica profesional, entre estos destacan los enfocados al tratamiento y prevención del suicidio y el Trastorno Límite de la Personalidad.

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