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¿Qué es la droga Speed?

En muchos festivales, viajes de estudios y noches de fiesta infinita, es común que los participantes tomen Speed para aguantar el máximo tiempo posible. Se trata de una droga que contiene sulfato de anfetamina, y concretamente el Speed produce un efecto activador y estimulante en quien la consume, como courre con la cocaína. Según los último datos de estadísticas de consumo de drogas en España (2015), la edad media del consumo de anfetaminas, y de Speed, se sitúa en los 20,2 años de edad.

Por lo general, para consumir este tipo de estimulante se suele esnifar (vía nasal). El Speed se utiliza como droga terapéutica en tratamientos de narcolepsia o hiperactividad. Sin embargo aunque sea menos invasiva que la metanfetamina, las consecuencias de consumirla pueden ser muy graves, además de los daños irreparables que puede causar en el organismo.

 

¿Cómo funciona el Speed?

 

El Speed proviene enteramente de un laboratorio. Está compuesto por anfetamina, la cual es un químico derivado de la efedrina, y sintetizado por primera vez en el año 1887. Durante los años 20 fue cuando comenzó su utilización como uso médico experimental. Cuando se esnifa, en el cuerpo se pueden ver los siguientes cambios:

  • Aumento de la presión sanguínea
  • Contracción de los vasos sanguíneos
  • Dilatación de los pequeños sacos bronquiales

Durante los años 90, se recetaba como tratamiento para la obesidad, la depresión, la hiperactividad, la narcolepsia, e incluso un desintoxicación de otras drogas como el alcohol. Se utiliza también como un potenciador de las capacidades físicas (dóping deportivo) o de las capacidades mentales (dóping intelectual).

De esto podemos concretar que el Speed afecta directamente al sistema nervioso central, centrándose en el comportamiento de quien lo ha consumido. Sus efectos son más inmediatos que los de otras drogas, ya que se introduce por la vía nasal. Aunque es menos común, también se han visto casos de consumir esta sustancia fumándola, por vía oral o por vía intravenosa.

 

Efectos del Speed

 

Como mencionábamos anteriormente, el Speed tiene unos efectos inmediatos y activadores en el cerebro. En concreto se produce una sobreestimulación que incrementa el buen humor, la alegría, el bienestar general y la supresión de la sensación de cansancio. Sin embargo, esto no es todo en los efectos del Speed. Aparecen otros como las náuseas, los mareos, el dolor de cabeza, palpitaciones desagradables, etc.

Claramente los riesgos de consumir Speed aumentan si su consumo de es de forma prolongada, crónica o abusiva. Los daños que se pueden producir son cerebrales, generando alteraciones psicopatológicas con facilidad. El peligro de consumir Speed es claro, y hay que informar sobre los efectos tan negativos que tiene.

Algunas consecuencias graves del consumo de Speed para la salud son las siguientes:

  • Problemas cerebrales: en el momento en el que la persona abusa del Speed, éste puede cambiar el funcionamiento de las sustancias en el cerebro, incluso a deteriorar algunas estructuras cerebrales. Algunos ejemplos son: la regulación del dolor, de la temperatura corporal, ingesta de alimentos, actividad motriz, memoria y aprendizaje, etc.
  • Depresión severa: cuando se consume Speed, el cerebro se acostumbra a esa efecto, y cuando no se le proporciona lo que desea, la sensación es desagradable. La estimulación se concentra a través de una neurotransmisor que libera dopamina, es decir, el encargado de producir el placer. De este modo, las acciones que se llevan a cabo y el modo de vida habitual se vuelve “aburrido”.
  • Adicción: la posibilidad de volverse una persona dependiente de una droga está presente en cada una de ellas. Todas tienen su poder adictivo, al igual que el Speed. Es posible que el consumidor desarrolle tolerancia al Speed (cuando se necesita aumentar la dosis para sentir sus efectos) y dependencia (que crea que lo necesita).
  • Ansiedad: el Speed produce alteraciones cerebrales que pueden desencadenar en crisis de ansiedad, dejando al adicto más vulnerable ante ellas.
  • Psicosis tóxica anfetamínica: es una de las consecuencias más peligrosas y fáciles de aparecer en aquellos consumidores habituales de esta sustancia. Se trata de una enfermedad mental similar a la esquizofrenia, con síntomas como delirio, alucinaciones, desorganización en el pensamiento, conducta extravagante, etc.

Si crees que alguien cercano a ti puede estar consumiendo Speed, debes intentar tomar medidas para ayudar a esa persona. La adicción al Speed es muy peligrosa, produciendo graves daños irreparables en el cerebro.

Si después de leer este artículo quieres preguntarnos algo, no dudes en contactar con Tibbon, centro de desintoxicación en Granada, te aclararemos cualquier aspecto relacionado con los problemas derivados del Speed.

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